sábado, 25 de mayo de 2013

Phoenix. Bankrupt!


La mayoría de la crítica del útimo disco de Phoenix se basa en dos premisas. O bien destaca que Bankrupt! es una continuación más o menos exitosa de Wolfgang Amadeus Phoenix, o que la calidad de su penúltimo álbum ponía muy altas las expectativas y que las han cumplido en mayor o menor medida.

No creo que WAP sea su mejor álbum. Sencillamente porque Phoenix no es un grupo conciba sus discos como obras cerradas con una directriz monolítica. Es un grupo que se aprecia canción a canción. No sería justo dejar de lado canciones como “Consolation Prizes” del It's Never Been Like That, “Everything is Everything” de Alphabetical y la paradigmática “If I Ever Feel Better” de su debut United. Entre otras.

Con Bankrupt! Phoenix rompe con su sonido característico. Limpio, elegante, delicado, bien construido. Canciones pop redondas, con personalidad única. Sigue manteniendo e incluso aumenta su veta ochentera, pero lo hace más pesado, artificial y elaborado. No creo que sea mejor o peor, es algo distinto a lo que nos tenían acostumbrados, ese pop personal y leve. Bruno Mars sin embargo mejora, o evoluciona. Su voz en apariencia frágil nos descubre nuevas facetas.

Para los habituales del grupo sorprende su apertura, “Entertainment”, tan vital, tan enérgica y tan oriental. Épica en algunos momentos. “The Real Thing” baja un poco el entusiasmo pero te arrastra con su estribillo. Es más familiar, más de ellos. “SOS in Bell Air” nos demuestra cómo en este disco han abrazado el electropop vital y desenfadado de los ochenta, con melodías de fácil digestión y estribillos arrebatadores. “Tryin to be cool” es un viaje en el tiempo, esos arreglos, esas melodías de seda de fácil asimilación. "Drakkar Noir", arrebatadora, cuyo estribillo es un homenaje a los mismísimos Prefab Sprout.

Bankrupt! se ha hecho esperar, y merece ser escuchado varias veces antes de juzgarlo. Porque cuando lo has hecho, entra de maravilla. Es sonido quizá no sea tan ligero y asimilable como el que antes hacían Phoenix, pero es un álbum muy trabajado, meditado y con un poso importante.