martes, 7 de abril de 2009

El tonto que no cesa

Si, efectivamente: la exaltación de la ceja

Lo de este presidente electo es de traca. Ha colocado de ministra de cultura a la González Sinde. Toda una provocación, chusca y en su línea, pero una provocación al fin y al cabo.

Hasta aquí llega el extruendo de botellas de Moet descorchadas por actores y sucedaneos que celebran la noticia en sus lujosas madrigueras. Sus pobres psicofantes, acerrimos defensores del cine patrio, lo harán con agua de grifo. Efectos secundarios de la financiación de estrellas vía tributaria. Pero lo entienden y aceptan con resignación. Hace falta suelo para que ellos pisen.

La hora 11, más de lo mismo



Fringe, el mentalista, la hora 11, Bones... Uno empieza a pensar que los guionistas de series han caído en un bucle creativo importante. El combo de mente brillante y compañero de acción,con una pizca de tensión sexual enfrentándose a lo desconocido, está resobado. Pero se vuelve a ello porque es una fórmula que funciona, en mayor o menor medida.

Ante este árido panorama creativo, esperamos con ansia la segunda temporada de Sons of Anarchy. No es que sea muy original, pero al menos es más divertida.

viernes, 3 de abril de 2009

Watchmen: leer instrucciones antes de consumir



Desconozco qué piensa Allan Moore de la adaptación cinematográfica de una de sus más notables obras: Watchmen. Conociendo al huraño escritor, debe estar bastante contento con ella. Si tenemos en cuenta otros acercamientos fílmicos a sus cómics como V de Vendetta de los inefables Wachowsky o la horrorosa Constantine, debe estar realmente satisfecho con el resultado.

Sin embargo, la acogida por el llamado %ABgran público%BB, ha sido más bien tibia. Y no, no creo que sea por la calidad de la película. Sencillamente esperaban otra cosa, o, para ser más precisos, no sabían exactamente qué iban a ver. Y lo digo con todo el respeto.

Siempre he opinado que, para ver la adaptación cinematográfica de una obra literaria, o un cómic, hay que leerla antes. Si no, la experiencia será incompleta. Juzgar Watchmen desde el punto de vista del espectador medio, es un tremendo error. Por ello me sorprende que ciertos sujetos, acostumbrados a bucear en subculturas varias, desconozcan la obra de Allan Moore. Supongo que una gran campaña publicitaria respaldada por la multinacional de turno hará que los incondicionales del personaje, que afirmarán conocerlo como si fueran íntimos de toda la vida, surgirán como las setas en un campo llovido.

Que un espectador medio afirme que la película no le ha gustado es algo hasta cierto punto lógico. Su argumento es algo enrevesado, tiene un metraje superior a la media y los súper héroes no se comportan como uno espera. Pero que, determinados urbanitas presuntamente cultivados, se parapeten en sus perennes gafas de pasta para descalificar la película me acelera algo el pulso . Nótese que los citados individuos suelen ser poco aficionados a la palabra escrita, siempre que no sea el manual del último gadget adquirido para reforzar su imagen de consumidor cool o las páginas de un fanzine escrito por sujetos con tanto criterio como él.

Watchmen, y por extensión Allan Moore, no son más que la nueva víctima de esas máquinas de asimilación cultural que trituran información y la procesan según su escaso criterio. Y no, no pretendo descalificar a aquellos a los que no les gusta la película, algo totalmente lícito. Eso sí, no pierdan entonces el tiempo en leer el cómic, pues en mi modesta opinión, es una de las más fieles adaptación que jamás he visto. Simplemente creo que una obra como Watchmen merece un acercamiento más completo y carente de prejuicios para posteriormente poder juzgarla correctamente. No se puede ir a ver con la misma actitud Monstruos contra alienígenas que Gran Torino. Es algo que, aunque apela al sentido común, algunos aún no han asimilado. Y es difícil que lo hagan.