miércoles, 4 de febrero de 2009

El ladrón de goyas.

¿Ves? Este si ha pillao. Artista recibiendo una subvención.

No seré yo el que defienda la actuación de este tipo. Sencillamente no ha sido más que una ocurrencia de borracho que, al tomar conciencia del alcance de su fechoría etílica, decidió enmascararla de reivindicación. Eso sí, no hay que negar que cierta gracia sí tiene.

Además, la elección de entregar el Goya en El Mundo no tiene nada de casual. Imagínense por un momento que se le ocurre hacerlo en El País. Va preso seguro. Y qué me dicen de Público. Le montan un Guantánamo en los baños de la redacción, no se escapa.

Lo cierto es que así con la tontería, aprovecha y le da un palo a la industria patria, que nunca son bastantes, aunque a juzgar por el caso que hacen necesitan muchos más: "En este país el cine español siempre es igual. Tiene mala calidad, las subvenciones y los premios se los llevan siempre los mismos. Con esto me gustaría llamar la atención sobre el sectarismo y el nepotismo que imperan en el cine, y me gustaría que la gente se preocupara un poco más por un cine de calidad"

No, ¿Sectarios? ¿Nepóticos? Apenas. Fíjense que no critica el hecho que den subvenciones, sólo que siempre se las den a los mismos. Vamos, que el también quiere pillar, básicamente.

Pues nada, amigos del artisteo madrileño, hagan hueco a un nuevo integrante de sus huestes. Picardía ya ha demostrado, amor por lo ajeno, también. Utiliza la reivindicación de causas nobles para lograr fines mundanos, y es un confeso discípulo de Baco. Así que no lo piensen más, el joven cumple con todos los requisitos. Reciban por tanto con los brazos abiertos a la oveja descarriada, colóquenlo en cualquier pesebre disponible porque él, como ustedes, está dispuesto a mamar hasta el hartazgo de la cada vez más consumida ubre del Estado. Sin duda, uno de los suyos.

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