jueves, 15 de enero de 2009

Fox cancela Prison Break (Gracias)



A mí me gustó la primera temporada. El tema era algo novedoso, el ritmo argumental no estaba mal llevado, los personajes eran más o menos convincentes. T-Bag, ese sureño cabronazo y psicópata me fascinaba.

La segunda no me disgustó. Road movie taleguera, casi frenética. T-Bag ya no me gustaba tanto. El personaje se disolvía con la velocidad de la serie y su cinismo aristocrático desaparecía a ojos vista.

La tercera temporada no tenía mala pinta. El encarcelamiento en una institución de un país tercermundista parecía ser lo más cercano al infierno en la tierra, pero con el transcurrir de los episodios parecía que se habían colado en el rodaje de Lío en Río. Muere la amante no consumada del prota, Sara "Caradesusto" Tancredi. Se ve su cabeza decapitada, para más señas. Lo repentino de la muerte del personaje apunta a "actor que emprende nuevo proyecto fuera de la serie". Traducción simultánea: "pide mucha pasta por seguir". Un rumor no confirmado, pero es lo que suele pasar en estos casos.

Y luego vino la cuarta temporada. En un sólo capítulo nos dejan claro de qué va el tema. Como el disco de Zappa: 'We're Only In It For The Money'. El primer episodio fue una elegía al rastrillo pisado que te impacta en pleno rostro, al tiro en la ingle por error mientras limpias tu Desert Eagle, a ese tirachinas que tensas con desgana, se suelta de tu mano y te sacude en toda la jeta.
En definitiva: en el primer episodio, y por arte de magia, por no decir por profunda estulticia de los guionistas (prefiero pensar eso a que directamente crean que el público somos gilipollas), aparece la doctora decapitada, no como Sleepy Hollow, sino vivita, como si se hubiera ido de cañas. Ah, y Michael, en un alarde de hombria, según el guión, en un intento de ahorrar en maquillaje, según producción, se quita absolutamente todos sus tatuajes en una sola sesión de laser. Sin anestesia claro.
Lo único que me agradó en semejante agonía fue la inclusión de mi estimado Michael Rapaport, un tipo auténtico donde los haya.

Esa y otras tropelías ocurrían en el primer episodio de la serie, lo que me hizo renegar totalmente de ella. Las cosas, cuando no van, es mejor terminarlas de la manera más digna posible. Así que cuando me he enterado que Fox ha decidido rematar al caballo, como un buen vaquero que no soporta ver sufrir a un animal que otrora le llenó de gozo y ahora agoniza, no me ha sorprendido en absoluto. Descanse en paz.


5 comentarios:

carlos dijo...

Nunca me moló Prision Break. Prefiero La fuga de Alcatrez y Cadena Perpetua, Manu.

Manu dijo...

Si señor: clásicos. A mí la serie me enganchó por T-Bag, ese psicópata mariquita y chungo con acento sureño. Emanaba peligro y maldad. Luego resultó ser más y más decepcionante, hasta su ocaso definitivo: la cuarta temporada. Un asquete.

Davo Valdés dijo...

La tercer temporada me dejo bastante emocionado aunque debo aceptar que bajo de nivel. Sin embargo veré la cuarta y sabre si la decisión de la cancelación me parece bien o mal.

¡saludos1

Manu dijo...

Totalmente de acuerdo Davo, luego me dices qué te parece.

Almas Oscuras dijo...

Totalmente de acuerdo con tu valoración. La tercera ya me pareció floja. Y hace apenas unos días vi el primer capítulo de la cuarta... absolutamente decepcionante. El tema de la doctora es de vergüenza ajena. Yo me planto. A la misma hora, en otro canal, empieza Fringe, lo último de J.J Abrams, así que ya tengo una alternativa sólida.
Saludos