martes, 7 de abril de 2009

El tonto que no cesa

Si, efectivamente: la exaltación de la ceja

Lo de este presidente electo es de traca. Ha colocado de ministra de cultura a la González Sinde. Toda una provocación, chusca y en su línea, pero una provocación al fin y al cabo.

Hasta aquí llega el extruendo de botellas de Moet descorchadas por actores y sucedaneos que celebran la noticia en sus lujosas madrigueras. Sus pobres psicofantes, acerrimos defensores del cine patrio, lo harán con agua de grifo. Efectos secundarios de la financiación de estrellas vía tributaria. Pero lo entienden y aceptan con resignación. Hace falta suelo para que ellos pisen.

La hora 11, más de lo mismo



Fringe, el mentalista, la hora 11, Bones... Uno empieza a pensar que los guionistas de series han caído en un bucle creativo importante. El combo de mente brillante y compañero de acción,con una pizca de tensión sexual enfrentándose a lo desconocido, está resobado. Pero se vuelve a ello porque es una fórmula que funciona, en mayor o menor medida.

Ante este árido panorama creativo, esperamos con ansia la segunda temporada de Sons of Anarchy. No es que sea muy original, pero al menos es más divertida.

viernes, 3 de abril de 2009

Watchmen: leer instrucciones antes de consumir



Desconozco qué piensa Allan Moore de la adaptación cinematográfica de una de sus más notables obras: Watchmen. Conociendo al huraño escritor, debe estar bastante contento con ella. Si tenemos en cuenta otros acercamientos fílmicos a sus cómics como V de Vendetta de los inefables Wachowsky o la horrorosa Constantine, debe estar realmente satisfecho con el resultado.

Sin embargo, la acogida por el llamado %ABgran público%BB, ha sido más bien tibia. Y no, no creo que sea por la calidad de la película. Sencillamente esperaban otra cosa, o, para ser más precisos, no sabían exactamente qué iban a ver. Y lo digo con todo el respeto.

Siempre he opinado que, para ver la adaptación cinematográfica de una obra literaria, o un cómic, hay que leerla antes. Si no, la experiencia será incompleta. Juzgar Watchmen desde el punto de vista del espectador medio, es un tremendo error. Por ello me sorprende que ciertos sujetos, acostumbrados a bucear en subculturas varias, desconozcan la obra de Allan Moore. Supongo que una gran campaña publicitaria respaldada por la multinacional de turno hará que los incondicionales del personaje, que afirmarán conocerlo como si fueran íntimos de toda la vida, surgirán como las setas en un campo llovido.

Que un espectador medio afirme que la película no le ha gustado es algo hasta cierto punto lógico. Su argumento es algo enrevesado, tiene un metraje superior a la media y los súper héroes no se comportan como uno espera. Pero que, determinados urbanitas presuntamente cultivados, se parapeten en sus perennes gafas de pasta para descalificar la película me acelera algo el pulso . Nótese que los citados individuos suelen ser poco aficionados a la palabra escrita, siempre que no sea el manual del último gadget adquirido para reforzar su imagen de consumidor cool o las páginas de un fanzine escrito por sujetos con tanto criterio como él.

Watchmen, y por extensión Allan Moore, no son más que la nueva víctima de esas máquinas de asimilación cultural que trituran información y la procesan según su escaso criterio. Y no, no pretendo descalificar a aquellos a los que no les gusta la película, algo totalmente lícito. Eso sí, no pierdan entonces el tiempo en leer el cómic, pues en mi modesta opinión, es una de las más fieles adaptación que jamás he visto. Simplemente creo que una obra como Watchmen merece un acercamiento más completo y carente de prejuicios para posteriormente poder juzgarla correctamente. No se puede ir a ver con la misma actitud Monstruos contra alienígenas que Gran Torino. Es algo que, aunque apela al sentido común, algunos aún no han asimilado. Y es difícil que lo hagan.

viernes, 27 de marzo de 2009

TVE apesta.


Lo que más me gustaba de la parrilla. Ahora ni esto.

Uno no puede evitar, debido a su situación personal, sentir cierto cabreo ante determinadas noticias. Soy uno más de los cientos de periodistas que debido a la cacareada situación económica nos vemos en el paro. Así que cuando te enteras de que en Televisión Española hay 300 liberados sindicales, se te pone el estómago del revés.

La figura del liberado sindical siempre me ha producido urticaria. Un tipo que cobra sin currar es algo que me causa, cuanto menos, indignación. Eso por un lado: también cierta repugnancia.
No sólo por mi actual situación. Mis principios, y mi trayectoria vital en la que el Estado jamás me ha prestado ayuda alguna en forma de beca o subvención, se revelan ante esta forma de parasitismo que tan a menudo se dan en el sector público.

La solución a este desmán indignante sería la privatización del citado ente, algo que ningún gobierno, sea cual sea su pelaje, ha tenido el valor de afrontar. Sobre todo porque han preferido dejar a la bestia tranquila y utilizarla como altavoz de su propaganda.

Algunos periodistas, los menos si conocemos el panorama profesional patrio, soñamos con un conglomerado realmente público como la BBC. Un ente más volcado en el servicio al ciudadano que además ofrezca contenidos de calidad. Nada parecido al caso español, que se comporta más, sobre todo en su vertiente televisiva, como si fuera un empresa privada. Una empresa privada que, a pesar de sus ingresos publicitarios recibe una jugosa subvención de nuestro bolsillo y aún así es deficitaria. Amén de la competencia desleal con los canales privados, que hacen que la situación de los profesionales sea aún peor.

Esta situación que debería ser ya indignante en una contexto económico favorable, es, al menos para mí, directamente escandalosa. Y no tiene visos de arreglarse, ni de querer que se solucione.

Conozco personalmente a grandes, y no tan grandes, profesionales de Radio Televisión Española. Gente que se ha labrado una carrera en la casa y que ahora es despedida con su sueldo íntegro cuando aún tienen mucho que ofrecer. Ellos acceden encantados, cobrar sin trabajar es algo que tienta a cualquiera. Pero al que no le toca el premio, y encima lo paga con sus impuestos, no le agrada.

En fin, esta reflexión en la que invierto parte de mis aburridas mañanas de parado al menos me sirve para desahogarme de esa indignación que cada día se va adueñando de mí. Triste consuelo. Pero mejor la indignación que el hastío o la derrota. Uno ama esta profesión, pero cada día menos, y empieza a plantearse si no es mejor dejarla de lado, al menos como dedicación plena. Lo de pensar si me equivoqué en escogerla es algo que prefiero guardarme bien dentro. Uno es lo que es, y no lo elige. Por más que le cueste.

martes, 24 de marzo de 2009

Fringe, erre que erre.



Fringe es una serie de la Fox producida por JJ Abrams, conocido sobre todo por Alias y Lost. El episodio piloto se emitió el 9 de septiembre en Estados Unidos batiendo el record del primer episodio de Lost como el más caro de la historia: 10 millones de dólares.

La serie tiene evidentes paralelismos con Expediente X en su argumento. Una agente del FBI, Olivia Dunham (Anna Torv) investiga una serie de sucesos extraños que se denominan “el patrón”, tras los cuales parece encontrarse una multinacional con la grandilocuente denominación de Massive Dynamics. Una especie de Mycrosoft pero sin faja.

La agente Dunham cuenta con la ayuda de un científico brillante pero algo sonado, Walter Bishop (Jonh Noble) y de su díscolo hijo, (Joshua Jackson). A John Noble le recordaremos sobre todo por su interpretación del rey Denethor en “Las dos torres”, a Joshua Jackson por su personaje de Pacey en “Dawson Crece”. Anna Torv es prácticamente una desconocida fuera del circuito televisivo de su país.

La serie no ha tenido mala acogida en su estreno, aumentando posteriormente su audiencia en los siguientes episodios. Lo cierto es que Fringe no está mal hecha, pero aporta más bien poco. Su parecido con Expediente X es apabullante, y eso unido a que los personajes, si exceptuamos la relación del profesor con su hijo, no lucen demasiado y hacen que sea un producto decepcionante.

Ni siquiera los incondicionales de JJ Abrams, entre los que desde luego no me encuentro, la encontrarán demasiado atractiva, ya que no siguen su patrón argumental de palo/zanahoria que tanto ha usado en Lost, sino uno más convencional. Tratar de reproducir el éxito de una serie mítica utilizando su misma fórmula no garantiza el éxito. Una formula ya manida, resobada y agotada, como se demostró en la última película de la factoría Expediente X.

La conspiranoia sobrenatural ya no vende, habría que dejarla en barbecho un tiempo si no queremos quemarla definitivamente. Y la Fox erre que erre. Pues vale.

jueves, 12 de febrero de 2009

Dead Set: British zombies on the run

Desde Inglaterra nos llega esta mini serie de zombis con claras reminiscencias de 28 días después que se emitió en octubre del año pasado. Parece que el muerto viviente revoltoso y saltarín se ha hecho una seña de identidad británica desde el film de Danny Boyle. Lo cierto es que el hecho de subir de revoluciones a los zombis de Romero ha dado algo más de ritmo al subgénero, acostumbrados como estábamos a esos humanoides torpones que sólo mordían si te pillaban distraído.

Efectivamente: un claro ejemplo de british choni común. En el célebre confesionario.

Velocidades aparte, Dead Set es una serie bastante entretenida. Se desarrolla sobre todo en un plató de Gran Hermano que se ve cercado por una invasión de muertos vivientes. Los protagonistas son los concursantes (como en la vida real, los cerebros más selectos del país) y algunos miembros del equipo que tratarán de no ser mordisqueados sin piedad.

Al amigo del bigote setentero le hacen un traje nuevo.

Este panorama servirá para que los personajes se desarrollen y muestren su comportamiento en situaciones realmente extremas. En definitiva, 5 capítulos llenos de tensión, sangre, casquería variada y carreras frenéticas a mayor gloria de su majestad la reina.

Ser célebre no es óbice para ser comido. Todo lo contrario.


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miércoles, 11 de febrero de 2009

Aviso para navegantes. El Hobbit de Del Toro no tiene buena pinta.

Te la debía Peter.

Viggo Mortensen siempre me ha parecido un tipo auténtico, algo raro en el gremio en el que se mueve. Un actor notable que, aunque se ha metido de lleno en la industria, lo ha hecho con brillantez y lo que es más importante, no se ha dejado contaminar por ella. En una reciente entrevista para Totalfilms ha declarado algo que muchos de nosotros ya pensábamos: la trilogía de Peter Jackson se desmadró ampliamente a partir de la segunda película, y tras las declaraciones de Guillermo del Toro sobre el Hobbit, todo apunta a que esta adaptación seguirá el mismo camino (traducción extraída de Elfenomeno.com):

“Prefiero acabar mi trabajo a que lo haga otro actor. En principio, estoy interesado, pero me gustaría ver El Hobbit realizado según el espíritu de Tolkien. Guillermo Del Toro tiene personalidad, es inteligente y posiblemente sea tan testarudo como Peter Jackson. No sé si será un gran circo [como El Señor de los Anillos] en términos de mucha gente escribiendo cambios en el último minuto. Quizás sea más organizado y eficiente, pero seguramente habrá cierto grado de desorden. Para mí, La Comunidad del Anillo fue la más fiel a Tolkien, la que más sutil en términos de narrativa y de interpretación. Con la segunda película se fue derivando más hacia una superproducción de efectos especiales. Se puede argumentar con el éxito comercial, pero si yo hubiese estado al cargo, me hubiese centrado menos en los efectos y más en los personajes. Habría dado más diálogo a los secundarios y no me habría centrado tanto en los héroes. De alguna forma, había más equilibrio en la primera en el sentido en que se presentan todas las razas de la Tierra Media. Trata más de las relaciones personales… Esas son mis preferencias personales”.

Avisados estamos.

martes, 10 de febrero de 2009

No me fio del Sherlock Holmes de Guy Ritchie

El milagro de la desintoxicación hecho carne. Alabado sea.

Las nuevas fotografías del rodaje del Sherlock Holmes de Guy Ritchie no me dan buena espina. Ese Robert Downey Jr a torso descubierto en el foso me recuerda al club de la lucha o una peli péplum. Parece que los filmes de Ritchie se han convertido en un pase de vigoréxicos que deben mostrar su fervor por los esteroides y los electro estimuladores.
Y no es que tema que el personaje se aleje del tópico, impuesto precisamente por el cine, que se tiene del personaje. El ideólogo de este Sherlock moderno es un tal Lionel Wrigan, autor de un cómic inédito en el que se basa el film y productor del mismo. Wrigan quiere ofrecer un personaje dinámico, que no rehúye lo físico e incluso es experto en artes marciales.

Basil Rathbone y Nigel Bruce, el dúo dinámico.

Pues vaya novedad. El que conozca al Sherlock literario sabrá que nada de esto es nuevo. La imagen que se tiene del personaje, la más conocida al menos, es la que popularizaron actores como Basil Rathbone o Peter Cushing. Sobre todo Rathbone personificó al detective como el perfecto caballero inglés y maestro del arte deductivo.

Mister Peter Wilton Cushing, con aire abstraído.

Fue posteriormente Jeremy Brett el que le dio al personaje literario una mayor fidelidad en la adaptación. Descubrió, a aquellos que no se habían acercado al personaje por las letras, al Holmes misógino y platónicamente enamorado de Irene Adler, al boxeador nato, al yonqui de la coca al 7%, al violinista consumado y al hombre irascible y genial que sabe ser un fiel y devoto amigo (un día comentaré los paralelismos entre el doctor House y el detective de Baker Street).

Jeremy Brett, siempre en nuestros corazones.

Por lo tanto, además del aire auténticamente británico y cockney que Ritchie le pueda dar al filme, no entiendo qué se puede aportar de novedad a la obra de Conan Doyle. Sospecho más bien que el uso de la marca Sherlock Holmes no es más que un truco de mercadotecnia para acercarnos a un producto descafeinado, cuya semejanza con el original no será más que la denominación y una mera ambientación de época. De momento, aunque sienta una sincera devoción por Robert Downey Jr, su físico no encaja en absoluto con el del personaje. Algo que no me preocupa, ya que su ingenio puede suplir con creces esta carencia dando al a su interpretación una chispa especial. Curiosamente su compañero de reparto, Jude Law, me parece más adecuado para el papel, al menos por su apariencia.
En fin, esperemos que el film no resulte la decepción que creo va a ser. Al parecer están preparando una trilogía que, mucho me temo, va a resobar aún más a un icono literario ya de por sí bastante manido. Veremos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Carnivale y el fin de la época dorada.



Uno se queda con cierto desasosiego cuando termina la segunda temporada de Carnivale. No solo porque su final sea abierto, y porque quedan mucho secretos por descubrir. Ocurre que, con las buenas series, siempre suele haber ganas de más.

Aunque nunca se sabe. Hay numerosos ejemplos de series con buen comienzo y que, al perpetuarse demasiado, acaban desvirtuándose. Una retirada a tiempo, en este y otros ámbitos de la vida, ahorra muchos disgustos. Me pasó con Lost. Aunque quizá no porque se alargase demasiado, la abandoné a mitad de la tercera temporada. Como ya he comentado en otros post, Lost ahonda demasiado en la trampa, y los giros argumentales frecuentes acaban por hacerme perder la paciencia. Me recuerda demasiado al denostado Shyamalan (alias el Hombre Pirueta). Posiblemente en un tiempo prudencial recupere la serie y vea hasta su quinta temporada, aunque no creo que sea proximamente. Respeto a sus seguidores, pero no creo que nunca sea un lostie.

Pero estábamos hablando de Carnivale. En su conjunto una serie destinada al culto. Enigmática, atípica, ambientada en un tiempo tan difícil como lo fue la Gran Depresión. Una periodo que va de perlas para escenificar esa lucha providencial entre dos fuerzas sobrenaturales: el Príncipe y el Predicador.

En su primera temporada su ritmo es más pausado. Va revelando algún que otro secreto, descorriendo el telón para descubrir a personajes torturados, desgastados por el polvo del camino y el peso de sus recuerdos. La trama es lenta, enigmática, como un prólogo de la tormenta que se avecina.

La segunda temporada es más frenética, la búsqueda mutua de los dos protagonistas se hace intensa. Cada uno de ellos sabe quién es, cuál es su cometido y quién su enemigo: así que sólo queda culminar su destino. El final, no es del todo predecible. Hay sorpresa y queda abierto, aunque como bien sabemos, HBO decidió candelar la serie. Francamente un pena. Aún hay entregados seguidores que quieren su regreso, aunque, como ocurrió con otra obra maestra como Deadwood, no creo que sea posible. También se rumorea que en ambos casos cerrarán las series con una película. Poco probable, también. ¿Será el principio del fin de la época dorada de las series? A lo mejor.

miércoles, 4 de febrero de 2009

El ladrón de goyas.

¿Ves? Este si ha pillao. Artista recibiendo una subvención.

No seré yo el que defienda la actuación de este tipo. Sencillamente no ha sido más que una ocurrencia de borracho que, al tomar conciencia del alcance de su fechoría etílica, decidió enmascararla de reivindicación. Eso sí, no hay que negar que cierta gracia sí tiene.

Además, la elección de entregar el Goya en El Mundo no tiene nada de casual. Imagínense por un momento que se le ocurre hacerlo en El País. Va preso seguro. Y qué me dicen de Público. Le montan un Guantánamo en los baños de la redacción, no se escapa.

Lo cierto es que así con la tontería, aprovecha y le da un palo a la industria patria, que nunca son bastantes, aunque a juzgar por el caso que hacen necesitan muchos más: "En este país el cine español siempre es igual. Tiene mala calidad, las subvenciones y los premios se los llevan siempre los mismos. Con esto me gustaría llamar la atención sobre el sectarismo y el nepotismo que imperan en el cine, y me gustaría que la gente se preocupara un poco más por un cine de calidad"

No, ¿Sectarios? ¿Nepóticos? Apenas. Fíjense que no critica el hecho que den subvenciones, sólo que siempre se las den a los mismos. Vamos, que el también quiere pillar, básicamente.

Pues nada, amigos del artisteo madrileño, hagan hueco a un nuevo integrante de sus huestes. Picardía ya ha demostrado, amor por lo ajeno, también. Utiliza la reivindicación de causas nobles para lograr fines mundanos, y es un confeso discípulo de Baco. Así que no lo piensen más, el joven cumple con todos los requisitos. Reciban por tanto con los brazos abiertos a la oveja descarriada, colóquenlo en cualquier pesebre disponible porque él, como ustedes, está dispuesto a mamar hasta el hartazgo de la cada vez más consumida ubre del Estado. Sin duda, uno de los suyos.

lunes, 2 de febrero de 2009

Goyas 09, resaca comentada.

Dame argo, paaaaaayo

La gran triunfadora de los Premios Goya de este año ha sido una película que han visto menos de 200.000 personas. Cine de culto dirán ustedes, o de cultos, por lo de la baja audiencia. Sería perfecto que fuera así, siempre y cuando la broma la pagase quien la perpetrara o cualquier primo adinerado que le secundase en su locura. El problema es que lo pagamos todos, y si ya molesta así, en caliente, imagínense ustedes lo que fastidia el tema en el contexto socio económico actual.

Una cifra para la furia. Eviten rechinar los dientes, pero sólo el año pasado el cine español fue subvencionado con casi 100 millones de Euros (a 5 eurípides por cabeza tocamos), aproximadamente. Y ahora, permítanles que les sugiera que escondan el whiskey y el Orfidal, pero tras el susto del monto presupuestário, si tienen lo que hay que tener, echen un vistazo a la cartelera patria. Si, es el dudoso arte de nuestros alquimistas cinematográficos: el poder de transmutar el dinero en basura. Terrorífico.

Los Goya: ésta es toda la crónica que se merecen.

Este es el verdadero Goya: el cine español devora a sus hijos.

Domingo, 1 de febrero, a una hora indeterminada de la noche.
Acabo de encender la televisión y están emitiendo la gala de los Goyas. Lo justo para ver a un enano exclamando "¡Viva Puerto Rico libre!" y a la presidenta de la academia, esa señora que dicen que es directora de cine, poniendo a caldo a los malvados piratas, culpables, sin duda, de que a solo unos pocos incautos se les ocurra pagar lo que vale una entrada para aburrirse como ostras.

Por lo poco que he visto, la ceremonia rezuma cutrez y corrección política a chorros. Es triste ver al gremio empecinado en sus errores, esos que los condenan a la extinción. ¿Podría decirlo más claro? A riesgo de ser pesado, lo repito: nadie se baja las películas españolas. Son espantosas. Espera, le acaban de dar la mejor película europea a un rumano. Compitiendo con el Caballero Oscuro. Toma ya. Madre mía qué asquete. ¿Alguien puede echar ricino en el agua de Carmen Machi? Este horror no tiene fin…

martes, 20 de enero de 2009

Rock'nRolla: tengo una teoría.

A mí siempre me gusto Guy Ritchie. Me parecía un macarra, un cokney auténtico, un Tarantino british con estilo. Me gustó "Lock, Stock and Two Smoking Barrels" y más aún "Snatch". Luego vino su época madoniana y, tras perpetrar ese bodrio ("Barridos por la marea") junto su ahora ex esposa, le creí perdido para la causa.

Más tarde hizo "Revolver", que no he visto, pero que a juzgar por el tiempo que ha pasado rulando por ahí hasta que la han estrenado (parece que nadie se atrevía a hacerlo) debe ser una pieza buena. Dicen que la llevó a cabo influido por los rollos místicos cabalísticos de su ex señora. Pobre tipo.

Así que cuando me enteré de que se estrenaba "Rock'nRolla" la esperé dando palmas con las orejas. Parecía que el viejo Guy había vuelto por el pub y nos iba a invitar a una ronda de pintas gratis. Y así fue, de hecho, aunque la cerveza estaba calentorra de narices. "Rock'nRolla" me pareció algo decepcionante. Si la hubiera hecho inmediatamente después de "Lock, Stock..." no me hubiera disgustado. Habría sido un film continuista, sin más. Pero la ha hecho 10 años después, y es bastante peor que "Snatch". No tiene su ritmo, ni su autenticidad, ni sus giros, ni sus magníficas interpretaciones, ni sus estrellas claro. Ni su frescura. ¿Supone por tanto una involución? No lo creo. Tengo una teoría al respecto.

"Rock'nRolla" es en realidad un tratamiento de desintoxicación. Es un acto de contrición, de arrepentimiento. Es el doloroso parto de Guy, emanando del acerado vientre de mamá Ciccone entre vísceras y sangre, cortando su cordón umbilical con mordiscos rabiosos. Guy ha renacido, ha vuelto a ser el de antes. Y para demostrarlo ha hecho "Rock'nRolla". No pudo hacer nada más, han sido muchos los padecimientos, las secuelas sufridas. No ha podido retomar su obra donde la dejó, en "Snatch", pero al menos ha demostrado que puede volver a hacer lo que hizo antes.

Ahora debe demostrar con "Sherlock Holmes" que puede volver a superarse. Mimbres tiene: Robert Downey Jr y Jude Law le respaldan. ¿Lo conseguirá? Esperamos que sí.

lunes, 19 de enero de 2009

¿Qué tienen en común Carnivale y Twin Peaks?



Simbolismo.
Ambas son dos series cargadas de simbolismo. La lucha del Bien con el Mal, las pulsiones eróticas y tanáticas, el esoterismo... seguro que el viejo Freud disfrutaría con ellas como un enano.

Dos temporadas.
Aunque originalmente fueron pensadas para durar más. El problema es que el público, o al menos la cantidad de público que esperaban las productoras, no las respaldó lo suficiente. Ergo fueron canceladas en su segunda temporada. Poco parecen importarle a los responsables de las productoras la legión de seguidores afectados. Solo les queda lloriquear en Internet para que se haga una nueva temporada o al menos una película de consuelo. Suele pasar con algunas otras series que merecen la pena, como Deadwood.

Michael J. Anderson.
Este pequeño gran actor (si, si no lo suelto reviento) sabe darle un punto de exotismo y calidad inigualable a ambas series. Aunque su actuación en Twin Peaks fue casi testimonial, dejó huella. En Carnivale interpreta a Sansón, el hombre de confianza de la misteriosa gerencia de la caravana, demostrando sus notables dotes interpretativas.

jueves, 15 de enero de 2009

Fox cancela Prison Break (Gracias)



A mí me gustó la primera temporada. El tema era algo novedoso, el ritmo argumental no estaba mal llevado, los personajes eran más o menos convincentes. T-Bag, ese sureño cabronazo y psicópata me fascinaba.

La segunda no me disgustó. Road movie taleguera, casi frenética. T-Bag ya no me gustaba tanto. El personaje se disolvía con la velocidad de la serie y su cinismo aristocrático desaparecía a ojos vista.

La tercera temporada no tenía mala pinta. El encarcelamiento en una institución de un país tercermundista parecía ser lo más cercano al infierno en la tierra, pero con el transcurrir de los episodios parecía que se habían colado en el rodaje de Lío en Río. Muere la amante no consumada del prota, Sara "Caradesusto" Tancredi. Se ve su cabeza decapitada, para más señas. Lo repentino de la muerte del personaje apunta a "actor que emprende nuevo proyecto fuera de la serie". Traducción simultánea: "pide mucha pasta por seguir". Un rumor no confirmado, pero es lo que suele pasar en estos casos.

Y luego vino la cuarta temporada. En un sólo capítulo nos dejan claro de qué va el tema. Como el disco de Zappa: 'We're Only In It For The Money'. El primer episodio fue una elegía al rastrillo pisado que te impacta en pleno rostro, al tiro en la ingle por error mientras limpias tu Desert Eagle, a ese tirachinas que tensas con desgana, se suelta de tu mano y te sacude en toda la jeta.
En definitiva: en el primer episodio, y por arte de magia, por no decir por profunda estulticia de los guionistas (prefiero pensar eso a que directamente crean que el público somos gilipollas), aparece la doctora decapitada, no como Sleepy Hollow, sino vivita, como si se hubiera ido de cañas. Ah, y Michael, en un alarde de hombria, según el guión, en un intento de ahorrar en maquillaje, según producción, se quita absolutamente todos sus tatuajes en una sola sesión de laser. Sin anestesia claro.
Lo único que me agradó en semejante agonía fue la inclusión de mi estimado Michael Rapaport, un tipo auténtico donde los haya.

Esa y otras tropelías ocurrían en el primer episodio de la serie, lo que me hizo renegar totalmente de ella. Las cosas, cuando no van, es mejor terminarlas de la manera más digna posible. Así que cuando me he enterado que Fox ha decidido rematar al caballo, como un buen vaquero que no soporta ver sufrir a un animal que otrora le llenó de gozo y ahora agoniza, no me ha sorprendido en absoluto. Descanse en paz.


miércoles, 14 de enero de 2009

Watchmen: el 6 de marzo.

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Parece que Fox y Warner han llegado a un acuerdo (ya sabéis el problema de derechos y distribución que había por medio) y al fin podremos disfrutar del estreno de Watchmen el 6 de marzo.

Os dejo el spot de televisión que ya están emitiendo. Creo que será la película del año.

martes, 13 de enero de 2009

Globos de Oro

De momento un Globo de Oro, nos alegramos Mickey. El justo reconocimiento para un tío que ha sabido arriesgar con una película como The Wrestler. Y el secundario (me gustaría más "de reparto"), póstumo para Ledger, me parece perfecto. ¿Vicky Cristina Barcelona mejor comedia? Para nada: Quemar después de leer. Ni punto de comparación.

Escenas memorables (IV)